Organillero lleva música a los rincones de Nanchital

Cargando su caja metálica (organillo) que tiene un peso de cuarenta kilos, Juan Carlos Méndez González y Carmela Hernández, recorren las calles de la ciudad interpretando las ocho melodías que forman parte del patrimonio de la Nación.

Desde hace más de quince años, el músico callejero Carlos Méndez, lleva el pan y la sal a la mesa desempeñando el oficio de organillero, utilizando un instrumento que es de origen Alemán, elaborado de una caja de madera portátil, con puntillas de bronce que reproducen su peculiar sonido.

En tiempos de Porfirio Díaz, las melodías europeas fueron cambiadas por canciones mexicanas populares, que hacían alusión a la Revolución, como Adelita y La cucaracha, que eran interpretadas durante las batallas. 

Desde entonces hombres y mujeres a quienes les gusta la música se dedican a tocarla en las calles de México, como don Juan Carlos Méndez y Carmela Hernández, que viajan  cada diciembre desde hace 15 años al municipio de Nanchital. 

«Las personas que no conocen la historia de nuestro oficio, nos llaman de organilleros o cilindreros,  este último nombre nos fue otorgado en tiempos de don Doroteo Arango, quien nos dio ese nombre mientras disfrutaba nuestra música», dijo el interprete musical.

Añadiendo el músico callejero, el organillo un cilindro que da de lado a lado, donde se encuentran unas puntillas, al momento de accionar la manivela emite esos sonidos mágicos de las canciones como es la bikina, cariñito, entre otras melodías«, explicó Juan Carlos. 

Agregando las nuevas generaciones no entienden muy bien el oficio de un organillero, sin embargo en los libros de historia en los tiempos de Zedillo, se compartía parte de nuestra labor, soy un trovador, dedicado  a visitar todas las regiones, para tocar, llevar alegría a la ciudadanía, en la actualidad hemos encontrado señores grandes, quienes al recordar dan una lágrima o comentario que alienta nuestro oficio.

En sus viajes al sur de Veracruz a visita ciudades como Minatitlán, Agua Dulce, Las Choapas, Coatzacoalcos y Nanchital, donde la gente en agradecimiento les aportan unas monedas y durante varios minutos escuchan las canciones que emite la caja musical.

«Con la pandemia dejé de ver a muchos  clientes que perdieron la vida, aunque la visita en esta ciudad es corta, seguiré mi camino hasta llegar a Cancún, pasando por Chetumal, Mérida, Campeche, Nanchital es uno de los municipios de Veracruz que aprecia nuestra labor», comentó Juan Carlos.

Es importante mencionar que los organilleros pertenecen a la Unión de Organilleros la República Mexicana los cuales se distinguen por su uniforme de color beige o caqui con una gorra con estilo de capitán, que hace alusión al ejército Mexicano de Pancho Villa, además portan el símbolo como es el changuito «Tita».

#Diariodelistmo

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